
¡TOC!¡ TOC!
– ¿Se puede?
– Si claro siéntese estimado. – Allí me encontraba yo, siendo recibido por el profesor de la que probablemente mi asignatura favorita en aquel momento. Me apasionaba “Historia del pensamiento económico” Siempre tuve querencia por la filosofía y aquella asignatura era el rastro más cercano. No me bastaba con saber el porqué de la teoría económica actual, ni me era suficiente con entender complicadas matrices teóricas o explicaciones econométricas de modelos y problemas. Quería saber mucho más y entender el progreso (o retroceso) de cómo se concebía el hecho económico en siglos anteriores y ver cómo fue su evolución.- Cuénteme. ¿Qué desea? – Sabía que para el profesor Rogelio Fernández era solo un número. Alguien más en su archivo de su clase que pasaba sin pena ni gloria. Su atención a pesar de ser educada era algo displicente. Tras su cortesía se podía intuir cierto incordio por la interrupción de sus quehaceres.
– Sí verá, era en relación al trabajo final que ha mandado hace una semana como opcional para subir nota. – En ese momento yo estaba entre nervioso y entusiasmado pues había incubado lo que creía iba a ser una gran idea y la había desarrollado en un cuadro sinóptico. Con la voz algo trémula típica de quien pretende decir algo propio y original dije- Verá, tras pensar mucho en el hecho económico y el pensamiento en general, en las diferentes épocas de la historia. La síntesis de mi idea que quiero desarrollar en el trabajo es, que aunque todas las luchas intestinas entre las diferentes corrientes, que se enmascaran en tendencias y escuelas y que siempre ven las cuestiones en términos dialécticos de verdad y falsedad pienso que hay un nivel que relativiza siempre todo eso y hace en realidad todas esas contiendas y luchas teoréticas algo irrisorio. En el fondo la clave es que la verdad o la mentira de una escuela o postura siempre depende de algo mucho más importante Y esto es la cosmovisión y la visión más o menos concreta que se tiene del ser humano. Por más que se pretenda ver algo como actual o antiguo, útil o inútil, correcto o equivocado todo va a depender del “esquema antropológico” que late debajo. No al revés. Porque la economía aunque se pretenda ver como un fin en si misma (por su practicidad) obedece y es deudora de sentidos. Por poner un ejemplo. La visión económica marxista, más allá de la imposibilidad del cálculo económico por la imposibilidad de comprender la infinitud e indeterminación de decisiones en su pluralidad, es correcta bajo la condición de que antropológicamente el ser humano sea (y no pueda ser más) que una hormiga de producción, y cuyos factores productivos obviamente nunca será propietario. En paralelo, la visión austriaca de la economía será verdadera siempre que presuponga una individualidad pegada al mercado. El debate en el fondo es antrópico. No económico. En si la verdad o falsedad en lo económico no puede ser absoluta. O por poner otro caso, en el caso de la corriente neoclásica de economía, presupone la estandarización del mercado a través de ese “dios mortal” que es el Estado el cual estructura una serie de variables como la oferta y demanda monetaria o la determinación de variables exógenas en la economía. Creo sinceramente que es un tema que admite un gran desarrollo. Si me da la oportunidad estaría encantado de presentárselo al final del cuatrimestre.
D. Rogelio fue activando poco a poco su interés a medida que le daba mi explicación. Se mesaba las barbas y sus ojillos marrones pasaron de la pesantez de lo previsible a la mirada activa que suele encenderse ante lo sugerente.
Mi explicación se alargó durante varios minutos en materias más técnicas, siempre usando mi folio garabateado con flechas y cuadros como soporte. A medida que mi explicación proseguía, mi ánimo se rellenaba de cierto optimismo. Tras terminar, D. Rogelio se tomó unos segundos para pensar una respuesta que me dejó entre halagado y frustrado.
– Es sumamente interesante todo lo que me ha dicho, y si creo que merece la pena. Ahora bien, todo esto que me ha dicho no es algo propio de un trabajo de licenciatura. Es propio de una tesis doctoral. Busque otro tema mucho más accesible.
En unos segundos D. Rogelio chafó mi ímpetu y expectativa. Es sorprendente el efecto que te puede producir una respuesta tan simple cuando realmente estás convencido de haber encontrado algo de valor en una materia que te gusta. Externamente asumí sin más la respuesta con un tenue “gracias por su atención”. Cuando me estaba levantando del asiento para irme me dijo
– Antes de que se vaya. ¿Me dejaría fotocopiar su cuadro?
Aunque estaba alicaído por lo acontecido, salió de mi una llama de orgullo – No. Lo siento. – No hubo más palabras ni entre él y yo. Solamente el correspondiente examen final que hice como uno más.
Más allá de la sugerente anécdota personal que daría para mucho, hoy despúes de más de una década de aquello y habiéndo lógicamente modulado mucho mi pensamiento desde entonces, quiero tomar aquella historieta como punto de apoyo inicial en este blog. No por desarrollar aquel esquema que hoy sin duda solo es un nebuloso recuerco, sino por OFRECER de manera autónoma Y ORIGINAL una VISIÓN LO MÁS COMPLETA, GLOBAL Y PROFESIONAL ANTE LA PROBLEMÁTICA HUMANA Y SUS CONFLICTOS.
Siempre detrás de un problema hay una casuística más profunda que encubre respuestas aparentes. El ser humano siempre busca vanamente solucionar conflictos que no son evidentes por su apariencia. Y lo económico- jurídico- político no es una excepción. Por eso detrás de la frase popularizada por Jame Carville “Es la economía estúpido”, – lema interno de la campaña de Bill Clinton en 1992 y que luego ha sido usado hasta la nausea por una pléyade de periodistas y analistas políticos durante décadas- puedo decir que no. Que lo estúpido es pensar que la economía sea lo fundamental. Realmente (de manera obviamente muy distinta) personajes como Karl Heinrich Marx, Ludwig Von Mises o cualquier gestor arquetípico de un banco o empresa, tratan de vislumbrar en el fenómeno económico la raíz de todos los bienes y los males. Lógicamente el punto de vista cambiará, será para unos un problema de explotación y plusvalías, para otros de intereses, para otros un tema de impuestos, para otro de liquidez y oferta monetaria etc pero siempre busca en lo económico el punto de gravedad motor.
El espacio antropológico humano es mucho más complejo en si ya solo en lo aparente. Tratar de ver en las horas/trabajo, en las unidades monetarias, en el PER, en las expectativas de inflación, en las tasas de empleo la causa es un error fatal de consecuencialismo. (confundir causas y consecuencias). Tal filigrana intelectual que se complace en lo aparente, de poco le sirve a quien padece sin más el devenir. Ese solo es presa de sus circunstancias. Ese se siente atrapado en un laberinto de relaciones, principios y núcleos que defiende y odia sin entender muy bien de qué se trata ni a qué obedece. Y esto ciertamente, no evita la URGENCIA de la deuda, de los compromisos de pago, las obligaciones, las presiones sociales o las expectativas más o menos satisfechas.
Pondremos algún ejemplo concreto de manera sencilla. Imaginemos un hombre que tiene un pequeño negocio como autónomo. Algo sencillo. Este hombre que es un magnifico profesional en lo suyo sin embargo no tiene mucha idea de como funcionan los flujos de tesorería lo que provocará que la liquidez de su pequeño negocio se ahogue. Pasa meses preocupado sin saber muy bien como atender a los diferentes pagos, hecho que hará que pase de la ansiedad y el desasosiego a la angustia íntima. Ese hecho le afectará en su trato familiar haciéndose cada vez más hosco, antipático e incluso agresivo. Un día a su hija que tanto quiere y por la que se ha desvivido y sacrificado, por un hecho trivial y ridículo en sí, como puede ser que no haya recogido su cuarto o haya hecho ella una estupidez, le hace sobrerreaccionar y gritarle y llevarle al borde de la agresión. Ella, una adolescente sin mucha madurez, se cobijará como víctima herida y armará un gran revuelo de pena y dolor llegando a denunciarle a la policia. El asunto se enquista y complica y la maquinaria ciega burocrática abre diligencias por malos tratos. La familia se resquebraja en un drama que, cual tornado se va llevando todo a su paso.
El “sistema” ha sacrificado varias piezas en poco tiempo. Pero ¿dónde se originó todo? ¿En qué momento? Obviamente nuestro hombre se ha visto envuelto en un enredo y solo puede sofocar el fuego inmediato. Posiblemente ya en el juzgado con los servicios sociales encima de él no quiera ver más que el “cómo salir de ahí”. Nunca se imaginaría que la causa comenzó en el silencio de una (mala) idea. En su (mala) decisión de cómo abordar un determinado hecho. Y de ahí generará las cadenas de las determinaciones.
Si. El tema es enormemente complejo. Para simplificar diré que existen DOS LABERINTOS. Uno interno y otro externo. Cada uno con sus peculiaridades, naturaleza y entramado. Son muy distintos uno de otro. Lo llamaremos de manera sencilla, LABERINTO B Y LABERINTO A . El primero -LABERINTO B – responde a cuestiones íntimas, psicológicas espirituales o esotéricas. Es el universo interior lleno de capas, encubrimientos, complejos, deseos, expectativas familiares, potencialidades y debilidades propias e impropias, juegos, pulsiones,POTENCIALIDAD ESPIRITUAL Y MENTAL, miedos y argumentos vitales. Todos ellos crean una serie de capas que enmascaran con discursos de lenguaje lo que de espiritual y verdadero pudiera haber en alguien.
El otro laberinto -LABERINTO A – es también complejo, pero es EXTERIOR, es el entramado del sistema. Las paredes de este laberinto están hechas con el imago social, de la opinión pública y LA moral del común, las instituciones, las leyes externas, los condicionamientos culturales y las necesidades cotidianas.
El laberinto (en general) siempre fue un mito fundacional –desde el palacio de Cnosos- de la existencia humana, de hecho lo humano es “un medio”, el elemento inestable que atraviesa un fino cable. Mientras se bambolea el funambulista que somos todos, hay tensiones que van y vienen.
En la tradición los laberintos estaban integrados y simplificados. Pero por la evolución de los tiempos y la progresiva complejización de las relaciones humanas se ha fragmentado. La tendencia de los tiempos es la constante fragmentación. Especialmente tras la modernidad se cortó en dos de manera radical, llegando a dominar el laberinto A (“el sistema”) sobre el B (el laberinto interior). En el extremo tras la deriva existencialista y su detritus estructuralista, hará del laberinto interior una excrecencia insustancial (recuerdo la famosa frase de Foucault “el hombre ha muerto”).
Nuestra intención es SIMPLIFICAR sabiendo lo complejo.
En este blog nos dedicaremos de manera clara a hablar básicamente del laberinto externo -LABERINTO A-. Sin duda el interno puede ser mucho más intenso, importante y difícil pero es en el laberinto externo en donde la mayoría de personas encarcelan sus problemas y pesares. Y donde ESTIGIA ABOGADOS puede operar y resolver.
Para SOLUCIONAR un conflicto en este nivel hay que identificar y aclarar de manera previa los pilares que sostienen ese laberinto. Son elementos comunes a todos y que DRENAN gran parte de la energía del común. Esto es algo esencial y que nos interesa a todos, pues en gran medida somos ENERGÍA Y TIEMPO DISPONIBLE. Nadie nos va a devolver las horas desperdiciadas en malas decisiones de inversión, el dinero empleado tontamente en procesos inútiles burocráticos, los malestares y sinsabores de un juicio. Por mucho que luego el sistema trate de compensarlo en dinero, ni por asomo podrá cubrir un solo minuto de alegría vital que pudo ser y no fue porque así estabas posicionado en el laberinto social.
La gente se pasa décadas despotricando del sistema sin llegar a entender del todo los grandes pilares que sostienen ese laberinto. Por eso cada vez la gente está más agotada, más endeudada, se siente menos fuerte en conquistar un tiempo propio y ve su vida como un discurrir vano por planes y problemas que no entiende ni quiere.
Uno de los primeras cosas que trato de identificar en mi vida es DIFERENCIAR LO URGENTE DE LO IMPORTANTE. El común de las personas o se siente desbordada por la urgente y va día a día apagando los fuegos de su vida POSPONIENDO lo importante (y con ello no dando respuesta efectiva a lo que es determinante) o bien los entremezcla sin identificar bien uno y otro. Hay que ser EFICAZ EN AMBAS CUESTIONES. Identificando, delimitando, solucionando. Solo así se puede dar una respuesta.
Y pese a que he dicho que la economía y lo jurídico no es lo esencial (la infraestructura que diría un marxista), si hay en ese laberinto exterior -LABERINTO A- Una serie de PILARES O NÚCLEOS sobre los que se conectan los muros. Imaginemos que lo que conecta la relación entre esas “COLUMNAS” -del laberinto A- son muros relacionales de acreedores y deudores. Porque en esa noción se funda hoy la conexión humana moderna. Quien debe a quien qué, quien debe hacer o no hacer algo, quien tiene derecho a respetar tal o cual derecho, quien se espera que haga algo, quien y qué está garantizado lo que se pretende, cuál es la expectativa etc.
Esos muros están llenos de deber y culpa y están compuesto por millones de ladrillos de hábito y rutina. Solidificados estos en unidades monetarias. Sin embargo no son en si más que aspectos conectores que relacionan los pilares y sobre los que se construye el entramado institucional y las relaciones humanas modernas DE PODER. Pero al entramado más allá de los muros le interesan las columnas.
A la comprensión profunda de esos pilares del laberinto A nos dedicaremos en los próximos meses.
Vamos a ver de manera detallada, con un mínimo de cuatro videos por cada uno.
LOS CONTRATOS (o los pactos).
LA LIQUIDEZ o la capacidad de responder a las deudas en el corto plazo, o la SOLVENCIA que es la capacidad de responder a una deuda en el medio/largo plazo)
LA RENTABILIDAD muy vinculado a la utilidad y el calculo inferencial estadístico de VALOR ESPERADO
EL RIESGO que es el cálculo que una acción no salga según lo esperado
EL DINERO como medida de todas las cosas del laberinto A
LOS SEGUROS elemento de garantía.
Estos seis pilares están unidos por RELACIONES afectivas de deuda y culpa..Y si, estás básicamente son impulsadas por el motor de miedo y avaricia. Culpa y deseo. Sufrimiento y placer. QUE SON EXCRECENCIAS del laberinto B y se acaba reprimiendo de manera más o menos velada en la vida de cada cual. Luego todo esto se sofistica de mil maneras para ser social y personalmente digerible.
El gran problema de no ver el significado de los pilares, es que le hace a uno tomar una posición precaria, impulsiva o ingenua que le mantiene en su dinámica en un nivel inferior. Hecho que le lleva al RESENTIMIENTO CON EL SISTEMA. Y lo que es peor, en la medida que la persona es extravertida (psiquismo extravertido) el ser interior es más deudor de la apariencia y el laberinto exterior. (Por eso la mayoría de Yoguis, iluminados, monjes y monjas buscan un despegarse de lo externo para focalizarse únicamente en lo interno.)
Pero para quien quiere vivir una vida centrovertida, para quien tiene un problema actual y real en lo externo, para quien ha contraído una deuda, una hipoteca, quien tiene un negocio que sacar, quien tiene una familia que mantener no basta la acción de negar lo ya hecho. Para quien tiene una ambición por conquistar, para quien tiene un proyecto que realizar y llevar a cabo no basta el obviar la materialidad de las relaciones juridico económicas.
En ESTIGIA ABOGADOS tenemos una visión realista del problema. Entendemos con profundidad lo que tú no puedes ver o lo ves de manera sesgada o parcial. Y si tienes un problema que te perturba e inquieta puedes contar con nuestro servicio.
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